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El prólogo a un ciclo memorable, Parte II

10/03/2010

El año 91’ comenzaba con algunos cambios importantes, algunos colgaban los botines, otros retornábamos y muchas caras jóvenes e ilusionadas iluminaban cada entreno en la calurosa pretemporada, con sus interminables carreras a través del Golf.

La dupla técnica la conformaban dos personajes muy queridos en Torcuato, la Pereza Larre y el Negrito Torres, a pesar del corazón que le pusieron en toda la temporada, fuimos muy irregulares y aunque luchamos hasta el final, finalmente este joven equipo retornaba a Segunda División después de tres años complicados.

Hubo algunos nombres propios que serian importantes en los momentos de gloria que vendrían por delante, el Capitán Gonzalo Amaya, fue forjando su carácter en ese año complicado, ya contábamos con Nico Fernández como joven conductor, y además del Pato Noriega, Ramiro Amaya debutaba ese año con el primer equipo.

Un episodio amargo, fue la grave lesión de Chicho Matheu a comienzos de la temporada, en su mejor momento sufríamos la baja de un jugador muy desequilibrante y con un futuro muy prometedor por delante.

Seguramente hay muchos nombres que muchos de ustedes nunca han escuchado y que en menor o mayor medida, son parte de la historia de Torcuato, ya sea por su calidad humana como pueden ser Facundo Serrano o Chita García Cavalli, o porque a esta le sumaban unas cualidades técnicas envidiables, Juan Mourin y José Valeros son dos claros ejemplos.

La pretemporada del siguiente año, nos sumaba más nombres con estas características, el mosquito Piran y Fede Aschero llegaban al club para reforzarlo humana y deportivamente, junto a ellos Bruno Finiello y Juan Ostiglia subían desde los juveniles y la experiencia de Emilito Domínguez, el Bebe Amaya y Marcos Casani completaban un plantel que varios partidos antes del final de la liga regular ya había logrado el ansiado ascenso a Primera División.

Ese año 92’ significaba el regreso de Tito Fernández como entrenador, junto a él Carlitos Suárez y Roberto Chagra como preparador físico, comenzábamos a intentar un juego basado en el apoyo y la continuidad del juego mediante pases, era el momento de crear una identidad de Equipo y de Club, era el momento de solidificar las bases para el comienzo de un ciclo

Pues bien, que mejor manera de hacerlo, que irnos de Gira a Europa, eran tiempos complicados para todos, en mi caso, la enfermedad de mi Padre priorizaba la necesidad de disfrutarlo, lo poco que le quedaba por delante, sin embargo su entereza, la de mi Madre y la de mi actual esposa, me daba la posibilidad de desconectarme y poder preparar la Gira de los Juveniles junto al Rata, Bochita y al Tío Comotto, además de quedarme a entrenar con los que viajarían a Europa con el Plantel Superior.

Tenia muy claro que viajar con alguno de los Equipos era imposible, aunque internamente sabia que los días de mi viejo estaban contados.
Una calurosa tarde de Enero mi viejo nos dejaba, el día anterior a la salida de los juveniles, fue un día larguísimo donde el cariño de todo en Club, sorprendía a mi familia por tanta presencia de jóvenes durante el velatorio.

Al otro día y luego del entierro, la complicidad de mi inmensa compañera con veintipocos, me respaldaba en una carrera alocada para despedir a la Delegación Juvenil que viajaba a Europa, el Negro Cayupi, Martín Poderti o Pablito Dip, se sorprendían al verme tan entero luego del palo que había recibido, pero es que el orgullo de ver cumplido su sueño, me daba el aire necesario para seguir yendo hacia adelante.

Unos días después, en medio del sentimiento de vacío que solo te puede producir la perdida de un Padre, al acabar el entreno con los que viajarían a Europa, recibo una noticia, que puede que me marcase en mi historia como hombre de rugby, mas allá de triunfos o derrotas, sentía el verdadero reflejo de lo que significa ser parte de este deporte y sobre todo, ser parte del Hindú de Don Torcuato.

Camino al vestuario, el bueno de Emilito, me comunicaba que  todos los integrantes del Plantel, habían decidido que tenia que viajar con el equipo, que entre todos se ocuparían del coste de mi viaje, y que aunque no aceptara, ya estaba decidido y seria parte de la delegación que volaría desde Ezeiza hacia el Aeropuerto de Heathrow en el próximo mes de Febrero.

Fue una mezcla de sensaciones inexplicables, la tristeza de la perdida, la alegría de ser parte de una historia, el miedo a dejar a los seres queridos en momentos difíciles y sobre todo el agradecimiento a un grupo de gente que siempre tendrán un lugar muy importante en el pecho de este segunda línea.

Actualmente en mi casa de Barcelona, en mi despacho, con la play y el portátil como figuras preponderantes, aquí donde estoy sentado, el mismo lugar donde conjugo tantas frases sin sentido para algunos, pero con tantos valores para la mayoría, tengo un tablero con fotos que no me dejan mentir.

Están mis hijos, mi hermano, mis viejos, el Chateau, Gorito, Rosita, el Negro Esteban, el Gordo Gastaldi…, Cardiff, Tucumán, París, Londres, etc.

Pero hay una foto que no solo enmarca dicho tablero de corcho, sino que resalta la inmensidad del rugby y de mi querido Torcuato, es la imagen de todos los que viajamos a Europa en esa Gira, con el agregado de toda la gente que estaba en el Club ese sábado estival, los veo a todos y son muchísimos nombres, hombres, mujeres, esposas, hijos, abuelos con un significado de unidad extraordinario.

Badino, Domínguez, Degrossi, Ferrario, Fernández, Mourin, Padlock, Fernández Miranda, Sola, Ostiglia…, que imagen, que orgullo, recuerden y disfruten, cada momento, cada minuto bajo el celeste cielo de Torcuato.

Hasta la próxima.

El prólogo a un ciclo memorable, Parte I

26/02/2010

Luego de esa Gira Inolvidable junto a todos mis amigos, tocaba volver a la dura realidad del descenso del año anterior, después de muchos años de andadura en la Primera División, había que intentar el regreso, con el agravante de que el Torneo se jugaba en dos fases, una de Clasificación y otra con los últimos de la Primera para saber quien quedaba, un desafió durísimo y con la máxima tensión.

Junto con los que llevábamos algunos años en primera, como el caso del Peruano, Tato y quien escribe, Tito Fernández sumaba algunos de los integrantes de aquel equipo que había viajado a Europa, con el aporte de los experimentados como Juampi Piccardo, el Perro Brenna o el Gurka Diviesti, completábamos una rueda clasificatoria casi perfecta, que nos colocaba como favoritos para ascender.

Enfrente nada menos que el Biei más duro de la historia, San Cirano comandado por el Mono Visca, Avena y el durísimo Botto, y un equipo que históricamente siempre se nos atraganto, Los Tilos de los hermanos Mendy, Tuculet y si mi memoria no me falla, una áspera segunda línea integrada por los hermanos Méndez.

Las derrotas contra Biei, Los Tilos y San Cirano, nos condenaron a otro año más en el infierno, el partido contra la gente de Villa Celina fue tenso antes, durante y después del match, incluso alguna que otra provocación fuera de lugar, termino con una pequeña invasión al campo, gresca incluida, por suerte personas coherentes de ambos clubes evitaron que la cosa fuera a más, y como debe ser, el tercer tiempo nos reunió en el quincho para saborear una cervecita todos juntos.

La noche del viernes previo al partido, como la mayoría de la gente en aquel año 87’, disfrutaba de una buena sobremesa con mis viejos, en compañía del inolvidable Negro Olmedo. En el televisor, las imágenes del “No toca botón” nos partían de risa con las ocurrencias de Olmedo y Portales, y de paso nos ratoneabamos con la Salomón, Brodsky y Silvia Pérez.

Hasta ahí, todo normal, pero si mal no recuerdo, en uno de los gags junto a Javier Portales, en una de sus tantas improvisaciones, el malogrado cómico les deseaba suerte y muchos saludos para la gente de San Cirano, que había acabado toda la ronda clasificatoria sin ganar un solo partido en primera. Pucha! Cagamos! Pensé para mis adentros, justo tenia que ser este viernes antes de jugar contra nosotros que cambiara la racha de los de Villa Celina. Y así fue, ese partido fue el comienzo de una racha que los mantuvo en primera durante mucho tiempo más.

Hablando con un amigo de Cirano en el tercer tiempo, me contaba que fue un jugador del plantel que se encontró con el Negro Olmedo, en una de sus interminables noches porteñas, y al comentarle la situación de su equipo, el Negro sin dudarlo le dijo: “Quédate tranquilo pibe, que el viernes me invento un saludo en directo y no perdés más” Y así fue, no perdieron más, al poco tiempo Olmedo nos dejaba, intentando aferrarse a la vida tanto como a la fría baranda de ese balcón, en las alturas de La Feliz.
Al siguiente año, logramos el objetivo, fue un camino largo y duro, pero con una delantera muy fuerte y con gente de nivel internacional como Sandrino, Juan Pablo, Jaime Sartori y el bueno de Emilito, partido a partido fuimos logrando el objetivo. En ese equipo ya despuntaba un joven Martín Grotte, un jugador con unas características físicas increíbles aparte de ser un ejemplo como compañero y como hombre de rugby.

Todo ese conjunto de cualidades lo llevaron a integrar cantidad de Selecciones, así como viajar con Los Pumas a Sudáfrica en el año 94’, comenzó muy joven sufriendo duros descensos, pero fue fundamental en la consecución de los dos primeros Campeonatos de la gente de Torcuato.El año 89’, se intuía que podía ser importante tanto para la primera como para el Club en general, comenzábamos a cosechar lo sembrado en los últimos años, y ese año varios juveniles subían para reforzarnos, Gonza y el Bebe Amaya se sumaban al Ruso Mateucci, que había sido importante el año anterior, por tanto las expectativas eran grandes.

 

Nada más alejado de la realidad, la desgracia se cebo con Torcuato, el incendio del quincho no solo destruyo el edificio y los vestuarios, sino que se llevo con el, la historia de un Club en forma de imágenes, camisetas, recuerdos…, si era duro llegar caminando y muchas cuadras antes ver la gran humareda que presagiaba lo peor, los rostros y los ojos llorosos de los más grandes nos transmitían un dolor inmenso, imposible de describir.

Como nos enseñan las leyes de nuestro deporte, había que seguir para adelante…, y seguimos, jugábamos de local en la cancha de Biei hasta que se asegurara toda la zona del siniestro.

En nuestro regreso a primera habíamos perdido ajustadamente contra el Puey de Parodi, el Negro Scosceria y Schiavio en su campo de Boulogne, nos tocaba recibir al Belgrano de Luis Rodríguez, Tecca y Tramezzani, era domingo y no paraba de llover

Si el año comenzaba con desgracias a nivel club, me tocaba recibir mi parte, y faltando 20 minutos para el final, mientras disputaba una pelota en un ruck, toda la humanidad de Sandro Iacchetti impacta sobre mi pierna de apoyo y un dolor agudo me vaticina lo peor. Pensé que me habían arrancado la pierna, entra el Doc para atenderme, se acerca Juan Pablo y me pregunta si estaba para seguir, el frío, la lluvia y la necesidad de no pensar en que algo grave pasaba, me empujan a seguir. No sé cómo pude terminar el partido, pero una vez que me senté en los húmedos bancos de madera, sabía que la temporada se había acabado para mí.

La historia de Hindú en primera continuo ese año y al año siguiente, pero entre medio hubo situaciones confusas, algunos distanciamientos y hasta episodios sombríos. Es como si el humo del incendio del quincho hubiera oscurecido nuestro presente, necesitábamos limpiar el aire y buscar un cambio.

Mientras tanto, desde abajo, ese cambio comenzaba a abrirse paso…

Continuará…

A la deriva en el Canal de la Mancha

12/02/2010

A los que a lo largo de nuestra carrera como jugador sufrimos diferentes lesiones, el hecho de tener que concurrir al fisioterapeuta como rutina diaria, como es mi caso actual por el accidente con la moto, estar recostado en la camilla nos hace revivir momentos inolvidablemente duros. Es como si fuera hoy que lo veo entrar al Campeón Carossio por la puerta del consultorio, para recuperarme del post-operatorio de la rotura de ligamentos de la rodilla, que pesadilla!

De tener que aguantarlo dentro de la cancha con ese grupo de gorilas que era el pack de Olivos en los 90’, léase el Momo Holmgreen, el Corchito Silva y el bueno de Mariano Bosch, todos tipos muy delicados… a que con toda su humanidad de más de 120 kgrs. se me tire sobre la rodilla para lograr flexibilidad, ah!!! Campeón, hijo de…!!!

Al margen de los gritos e insultos, en un mes estaba jugando de vuelta, coincido con las palabras de Pichot en el video de Los Pumas del Mundial de Francia, el Campeón es uno de los mejores fisios del país, sobre si es buen asador espero que aceptes la invitación del Equipo Cadete del Fútbol Club Barcelona para comprobarlo personalmente.

Retomando el relato de la Gira del 87’, atrás dejábamos La Rochelle y también a nuestro guía francés hasta ese momento, el amigo Paul, un ex jugador de segunda o tercera División Francesa, el típico Tercera Línea de frente ancha y grandes orejas, con un rostro forjado en las grandes batallas, típicas de esa categoría.
 
Para desgracia de quien escribe y de algún integrante más de la Delegación, luego de visitar el fantástico Mont Saint Michel, en la histórica Costa de Normandía, nos dirigíamos a otro sitio importante durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, el Puerto de Dieppe.

Teníamos que cruzar el Canal de la Mancha, y que mejor que hacerlo en barco y de paso por el trayecto más largo y complicado si los hay, el puerto de Southampton era nuestro destino, llegamos con el tiempo justo para embarcar con el micro y hartarnos de comida antes de la salida, que mala idea!

No habían pasado 45 minutos y el gigantesco barco, atiborrado de autos, camiones y autocares, comenzaba a zarandearse como si el Dios Neptuno llevara puesto los colores de CASI, sabiendo de nuestra presencia en el interior de la nave. La duración del viaje seria de unas 3 horas y media, a la hora y media no había manera de mantenerse en pie, viendo la cara de la tripulación se intuía que la situación no era normal, si pretendías dirigirte al baño para descargar todo lo que habías comido, el olor era irrespirable un metro antes de llegar a la puerta. A medida que el viaje continuaba, todo el barco estaba invadido por el olor nauseabundo, era la peor de las pesadillas!

Yo estaba sentado en uno de los asientos, aferrado a muerte a los apoyabrazos, y buscando al resto del equipo, diseminados en Grupos, salvo alguno que no quería expresar el terror que estaba pasando, y se había aislado en algún rincón. Cuando llevábamos 3 horas de viaje, la cosa se comenzó a calmar y al divisar los típicos Acantilados Británicos, la normalidad se apodero del barco y de todo el sufrido pasaje, al llegar al Puerto toda la Delegación nos fuimos reuniendo en el bar para luego dirigirnos al Autocar. A la mayoría nos costaba recuperar la pigmentación de la cara, pero siempre estaba el típico canchero que se burlaba, estoy completamente seguro que ese viaje lo sufrimos todos, aunque alguno se crea el Capitan Acab del relato de Moby Dick.

Con el barco ya entrando en el puerto, comenzamos el recuento del Equipo, estamos todos? Quien falta? …Y quien podía faltar, nada menos que Marcos Casani, donde podía estar en medio de ese caos? Al cabo de 1 minuto aparece con su inconfundible gabardina completamente empapado. Dónde estabas? Y el inefable Gordo nos dice: “lo mejor en estos casos, es una buena siesta en un lugar que corra aire”Pues bien, solo el Peruano podía, durante esa Tormenta Perfecta en el medio del Canal de la Mancha en pleno invierno Europeo, atarse a una de las barandillas del gigantesco barco y dormirse una siesta cayéndole todo el Océano Atlántico durante casi 3 horas, me imagino que por todos los Clubes habrá personajes como el de Marcos Casani, pero nuestro querido Peruano es puro Torcuato.

Pues bien, nos encontrábamos en la Gran Bretaña, para los que no lo sepan o recuerden, la guerra de Las Malvinas no solo destruyo un montón de jóvenes ilusiones, además nos trajo un periodo de estancamiento Cultural y Deportivo que mi Generación sufrió en carne propia, ya que estamos en un periodo “Invictus”, fue como un apartheid que nos impedía consumir productos ingleses hasta el punto de no tener posibilidad de relacionarnos deportivamente. Por tanto no habría partidos, solo entrenamiento cada mañana en el celebre Hyde Park, y asistir en el viejo Twickenham al partido en el antiguo torneo 5 Naciones al duelo entre la Francia de Serge Blanco contra la Inglaterra del legendario enano calvo Richard Hill.

Les agrego una apostilla, antes de salir de Francia, nos cambiaron al chofer del bondi, de un simpático viejo francés nos pasaron a un malhumorado y mal predispuesto gordito que olía a volcán dormido del Pacifico Sur, a las 24 horas ya le estábamos haciendo la vida imposible, es que quería escuchar la radio antes que los Fabulosos Cadillacs!!!

Basto salir del Puerto de Southampton para conocer otra faceta, su poco conocimiento de la cultura Anglosajona, la bestia comenzó a circular en la carretera por la derecha, hasta ahí todo bien, pero es que en Inglaterra se circula por la vía opuesta, imagínense los coches que venían de frente con semejante autobús viniendo a punto de embestirlos, un verdadero caos!

Para terminar su faena, una noche no tuvo mejor idea que aparcar el bondi enfrente del Tower Records, la imagen del autocar con un cepo del tamaño de una tortuga Ninja, era la foto más deseada por los turistas que caminaban por Picadilly Circus, así que con cara de resignación todos para el Hotel en Metro.

Que recuerdo del partido en Twickenham, teníamos un poco de paranoia de cómo nos recibirían los ingleses a un grupo de argentinos, después de lo que había pasado, por tanto acudimos al campo sin ningún tipo de uniforme oficial. Pero bastaron 5 minutos en la grada para que el Negro Bernie entablara relación con unos Hooligans y les pidiera un trago de la jarra de cerveza que tenían en su poder estos pobres tipos, en 15 segundos más, el contenido de la jarra desapareció a través de su garganta, cuando pensábamos que nos mataban a todos nos comenzaron a pasar más jarras hasta no poder beber más, bastaron 10 minutos para que nuestro Oscuro Embajador solucionara todos los problemas diplomáticos de casi una década.

Era un partido especial, una Francia espectacular que ese año ganaría el Grand Slam y llegaría a la final del Mundial luego de la increíble victoria frente a Australia, un equipo liderado por Serge Blanco, con Eric Champ, Phillipe Sella y Pierre Berbizier como actores principales. Enfrente una Inglaterra en plena transición, junto a Hill, un grupo de descerebrados como Winterbottom, Moore y el gigante Wade Dooley, que iban a vender cara la derrota en su propia casa, y así fue, solo dos contraataques de Les Bleus sentenciaron el partido, sobretodo una intercepción de Sella en medio de un ataque de Inglaterra a metros del ingoal de Francia, la corrida de Sella a través de todo el campo la tengo en el video de “another 100 best tries”, pero sobretodo en mi memoria ya que apoyo el balón justo delante de toda la gente de Torcuato, Increíble!

Mas allá del turismo, poco más para contar de nuestros días en Londres, luego de 5 días, otro Ferry nos llevaba en un placido Dover-Calais sin una nube en el cielo y con un Canal completamente calmo como pocas veces he visto, a nuestras espaldas los blancos acantilados de Dover nos decían, hasta siempre Torcuato!

Nos quedaban 5 días más en París, en aquella época no había Eurodisney, por tanto solo turismo cultural, desgraciadamente las habitaciones nos daban una sorpresa, 3 segundas líneas en una habitación, mal día para el hotel. Rotura de camas, inundación de la habitación hasta el ascensor y destrucción de las habitaciones de todos los tres cuartos… cuanta adrenalina, todavía estoy sudando.

Teníamos un partido solamente, un combinado de las afueras de París, partido nocturno, ellos enormes, nosotros, un par de huevos…

Lindo partido, duro pero de los que me gustan, con las cejas abiertas desde los 5 minutos, parecía Víctor Galíndez en Johannesburgo, los franceses pesados querían que me cambiaran, de acá me sacan con los pies para adelante le dije a Tato y al francés Tronismonts.

Todo el partido a remolque, pero jugando como si fuera la última vez, último minuto, 6 puntos abajo(vieja puntuación), penal para los Parisinos a la derecha sobre las 40 yardas, factible para su pateador, si la mete termina, se le va a nuestra izquierda, recibe Tato no anula e inventa un cruce con el Mono, los franceses no se lo creen, y más cuando el Mono Sallas los desborda y cruza medio campo, esta aislado rodeado de franceses, pero saca un pase largo de la galera que me cae justamente a mí, a esa altura tenia la cara y los ojos como Rocky Balboa, por cierto creo que en ese momento percibía los bultos como si fuera un murciélago, en síntesis agarro la pelota y escucho un Pacheeeee!!! Era el Momo, mi amigo de toda la vida, que mejor cierre de Gira, le paso el balón llevándome la marca y se zambulle en el ingoal, try!!!!!!!!!!!!!

Luego de la conversión del Mono, logramos un empate heroico, más allá de eso el reconocimiento de los franceses en forma de aplausos, que satisfacción, disfrutar de todo esto con los muertos que atorreantaste durante toda tu juventud.

Me llevaron a un medico, que me acomodo un poco la cara, tampoco había mucho para hacer, y de ahí a la cena de despedida, emotiva como todos los cierres de Gira que he vivido, pero con un sabor especial.

Gira 87

Quizás en el momento no éramos conscientes de lo que habíamos hecho, pero había matices que nos acompañarían a lo largo de nuestra historia y que al fin al cabo son los que marcan las leyes de nuestro deporte.

No éramos un Equipo competitivo, éramos una mezcla de Grupos y de Clases Sociales, tampoco teníamos la simpatía de los componentes de la Elite de nuestro Club, pero el éxito final marco el camino de los que lo intentarían después.

Ese éxito fue respaldado por una convivencia ejemplar que alimento una amistad que aún perdura a través del tiempo y la distancia, luego de esta Gira, continuaron veranos en Brasil, Punta del Este o Chile, incluso durante el Mundial de Francia muchos nos reunimos para asistir a los diferentes partidos, creo que mi generación fue un fiel exponente de lo que la pasión por una pelota ovalada puede lograr.

Esperemos que esta locura sea transmitida de generación en generación, de Club en Club y que la dedicación por llegar al máximo nivel, no enturbie el verdadero tesoro de nuestro rugby, luchar hombro con hombro junto a mi mejor amigo cada pelota que me brinde el destino.

Ferrocarriles Argentinos, una experiencia traumática

29/01/2010

Es costumbre del ser humano, recordar números en plan cabulero, por cuestiones de gustos o porque nos recuerdan una fecha que nos marcó para el resto de nuestra vida. Normalmente recordamos los nacimientos de los hijos, nuestra boda (algunos no tanto) y hasta el número que utilizábamos al saltar al campo, esta claro que el 4 es uno de mis favoritos.

También el cambiar de lugar de residencia es referencia, y el pasado miércoles 13 de Enero se cumplían 9 años de mi llegada a Barcelona, por tanto un buen Rioja me esperaba en casita para degustar con mi esposa a la vuelta de entreno. Pero hubo un ligero cambio de planes, en lugar del vino en el calor de hogar, que tal varios cafés en un Hospital en la madrugada de Barcelona, a la espera de realizarme placas de cada hueso de mi cuerpo, que programa!

Si señores, ese día no solo volví a nacer, sino que además rompí el record de vuelo sin control en carretera de cuerpos inanimados de más de 120 kilos… Sólo recuerdo sentir el impacto de un coche contra mi moto, como si se tratase del Cata Díaz entrándole al brasileño Marcelo en el próximo Getafe – Real Madrid.

Al despertar era Tom Hanks en “Saving private Ryan” luego de caerle una bomba al lado, la gente me gritaba y fallaba el sonido de la película, al cabo de unos minutos me levanto y la vida continuaba, un milagro o como diría mi suegra “hierba mala nunca muere”…

Así que aquí estoy como nos cantaba el viejo Jim Kerr, “Alive and Kicking”, para seguir compartiendo con ustedes los momentos vividos con todos los personajes que me regaló la vida.

Y la historia sigue así:

Unos días más en Bordeaux donde la atención fue excelente, nos llevaban a una especie de Centro de Alto rendimiento, cuyo dueño era un ex Capitán de la Francia de los 70’, el virtuoso Jean Trillo, un personaje entrañable que luego entreno junto al gran Daniel Dubroca a los Bleus durante el Mundial del año 91’.

Junto a el estaba su hijo menor, Phillipe, uno de los centros del equipo que nos había ganado unos días antes, al recordarlo me viene una anécdota imperdible que sucedió a la vuelta de esta Gira, su protagonista, quien más que Marcos Casani.

En plena pretemporada en Hindú, una noche se aparece el Gordo en Torcuato con el amigo Phillipe, aparentemente al francés le atrajo la idea de conocer Buenos Aires y de paso sumar experiencias con nosotros. En aquel momento, además de hablar francés, el Peruano Casani era el único que vivía solo en un apartamento en la Capital, por tanto se lo llevó a vivir con él.

 Para que se hagan una idea estamos hablando de un clásico centro francés al estilo Denis Charvet, nada que ver con los actuales centros rompedores más emparentados con sus socios de la tercera línea, un ejemplo, David Marty del USAP.

Era un tipo delicado, cuidadoso de su imagen y además jugando parecía que iba en el aire, no solo por su velocidad sino además, por sus cambios de paso y dotado de un manejo excepcional, por tanto en Hindú todos encantados con él, que refuerzo!

Llega el sábado y el primer partido de pretemporada, había expectación por ver a Phillipe. Dónde esta? – Se preguntaban…- el Peruano llegó?. Reclamaba la gente, luego de un rato largo de espera, lo vemos llegar al francés… si mi memoria no me falla de la estación de tren al Club habrán unos 900 metros, pues en todo ese trayecto no se le había borrado la cara ni el color del susto que tenia, estaba blanco!

Cuando le pregunto al Gordo sobre que había pasado, muy tranquilo me dice, es que el tren estaba tan lleno de gente, que para que estuviera más cómodo lo traje en la locomotora…

Sí! lo trajo en la locomotora del viejo Ferrocarril Belgrano, sentado en la barandilla, imagínense un francés viajando desde Retiro hasta Don Torcuato, en una locomotora de tren a través de todos los pueblos del Norte del Gran Buenos Aires, pobre Phillipe estaba indignado y muerto de miedo por la experiencia!!!

Ese día no estaba en condiciones de mostrar nada, pero en las semanas posteriores nos dejó una gran impresión sobretodo en un amistoso contra CUBA bajo una lluvia torrencial.
Luego de unos días en Rosario, fue abducido por la típica rosarina dulce y cariñosa y creo que hasta llegó a jugar algún partido en el Jockey, años después recibí un par de postales saludándome desde su tierra natal, seguro que el trauma de los Ferrocarriles Argentinos lo acompañará toda su vida.

Siguiendo con el viaje, nos tocaba otro punto fuerte del rugby francés, La Rochelle, el reparto de habitaciones nos adelantaba una estadía muy ajetreada. Nada menos que el Rata, el Mono Sallas y el Lobo Antuña, todos en situación procesal por mi encierro en el Castillo, junto a Fernando Garrido, testigo de piedra de todo lo que le esperaba a la Delegación. Un cartel en la puerta de la habitación, quería despejar todas las presuntas acusaciones que se les pudieran atribuir, “NOSOTROS NO FUIMOS”, era lo que se leía en la puerta de ese tugurio.

En el desayuno previo al partido, el periódico local nos anunciaba la importancia que le daban al partido, media carilla nos presentaba como uno de los mejores equipos de nuestra categoría en Argentina, cuanto pueden inventar los periodistas!

Partido durísimo como el de Bordeaux, aunque muy malintencionado, un ensayo de quien escribe, luego de un soberbio rever-pass del Rata, abría la caja de los truenos. Solo faltaba que nos pegara el árbitro, que tampoco ayudó mucho a calmar los ánimos y peor cuando luego de la enésima agresión del ala francés al Rata en un scrum, decide que el bueno de Del Mastro debía salir. En su lugar entra el negro Bernie, un tipo muy tranquilo… nuevo scrum, trompada del francés, respuesta del negro y batahola general, el árbitro se escapa por el túnel, final del partido.

Tercer tiempo, de común acuerdo entre los entrenadores nos sientan intercalados, argentinos y franceses, el aire se corta con cuchillo, no vuela una mosca, pero finalmente el Espíritu que nos transmite nuestro deporte a ambos lados del Atlántico, nos funde en abrazos y en cánticos hasta muy entrada la noche de este pueblo de la Costa Francesa.

Años más tarde, de Gira con la primera, junto con el Peruano Casani volveríamos a enfrentarnos con La Rochelle y con uno de sus boxeadores, pero todavía queda mucho para recordar de este viaje inolvidable.

Un paréntesis para recordar a los que se fueron

18/01/2010

A pesar de la distancia y de la rutina diaria de cada uno, los que vivimos lejos de nuestros lugares queridos y de los amigos que cosechamos a lo largo de la vida, intentamos estar al tanto de las noticias de nuestra gente.

Con el bonachón de Fatiga y con el siempre itinerante, Negro Bernie, aunque sea más tarde, nos enteramos de situaciones que suceden a varios kilómetros de nuestros lugares de residencia.

Lamentablemente en los últimos meses las noticias fueron desalentadoras, la trágica desaparición del Chapa Dupen sumado a los fallecimientos de Marcelo Mc Kay y Martín Dartiguelongue merecen unas líneas de reconocimiento.

El caso del Chapa fue meritorio, el bicho del rugby le pico de grande, si mi memoria no me falla sus comienzos fueron como coordinador de los pequeños y trabajando en la parte física de los mayores.

A finales de los ‘80 comienza a entrenar con el Plantel Superior, y al poco tiempo debuta en la Intermedia. Su dedicación y sacrificio lo lleva a integrar en diferentes ocasiones la segunda línea de la Primera, ya sea haciendo pareja con alguno de los Iacchetti o con quien escribe. Su espectacular estado físico lo reflejaba en una gran movilidad para lo que en ese momento se esperaba de un delantero de esas características. Era un tipo muy querido y respetado por sus compañeros y por sus adversarios, estos últimos tenían conocimiento de que además del rugby, el querido Dupen era un gran aficionado al boxeo, siendo entrenador de varios conocidos profesionales, por tanto era muy difícil que alguno tuviera el atrevimiento de intentar un mano a mano con el Chapa, aunque alguna que otra vez aparecía algún distraído que se llevaba una buena sorpresa.

Con respecto a Marcelo Mc Kay me sucedió algo extraño, cuando comencé a escribir sobre la Gira del año ‘87, no pude dejar de recordar una calida tarde de verano en la piscina de Torcuato, donde un entusiasmado Marcelito nos contaba una serie de anécdotas inigualables de las Giras donde había participado. Una de ellas la cuento en una entrega anterior, donde me refiero al histórico partido entre Hindú y el USAP en Perpignan.

Éramos un grupo importante de los que en pocos días haríamos nuestra primer Gira a Europa, por tanto todo los que nos explicaba lo estábamos viviendo como si estuviéramos ahí, una de las imperdibles era la que se refería al sorteo entre los capitanes previo al partido. Como estaba lloviendo a cantaros, los reunieron en un cuartito mínimo cercano a los vestuarios de ambos equipos, creo que el capitán era el gran Carlucho Serrano, quien esperaba junto al árbitro y al intérprete, nada menos que nuestro querido Marcelo. Es como si lo estuviera viendo, la cara de terror que ponía, al contarnos la aparición del capitán del USAP, el legendario gigante Invernon, era como si el que cruzara la puerta fuera un Tiranosaurio de Jurassic Park, las carcajadas quebraban la siesta veraniega de los mayores que se acercaban a la piscina de Torcuato.

Estas anécdotas, así como sus acertadas imitaciones de personalidades como Juan Pablo II con Papamóvil incluido, el día del ascenso a primera del año ‘88, son cosas que nos ha dejado Marcelito para que siempre lo recordemos con una sonrisa.

De la misma manera piensa Diego Díaz Bonilla para referirse a su amigo Martín. Los dejo con una vivencia suya y con el recuerdo de los que ya no están, como debe ser… riéndonos de lo que disfrutamos todos juntos.

Y como la muerte es parte de la vida, prefiero contarte cuentos que recuerden a los que se fueron con una sonrisa.

Con Martín (año 70 y pico), estábamos en la relona, siempre lo estuvimos. No era algo nuevo. Martín estaba casado con Dolores Corti, una divina que tenía un campo en La Riestra. Un día decidimos hacer en el campo un negocio de engorde de chanchos, no sabíamos un carajo ni él ni yo.

Compramos endeudándonos un padrillo y unas chanchas y como no teníamos un sope, la comida era lo que le sobraba a Mourín de la fábrica de pastas que tenía. Claro, los cerdos no paraban de engordar y con Martín con la calculadora nos estábamos haciendo ricos. Los pobres chanchos estaban todas amontonados en un corral gordos pero hechos mierda por el morfi que le dábamos. Claro, todo hidratos. Llamamos a un veterinario que nos dijo que mierda le estábamos dando de comer. Le contamos, el tipo se agarraba la cabeza.  Nos hizo cambiar la dieta de los pobres chanchos y de entrada nos dijo: “alimento balanceado y cambio de corral”.

Abrimos un corral a trescientos metros y pusimos la morfi. La idea era ir cambiando de corral la comida y que los cerdos se trasladen para hacer un poco de aeróbico. En el primer cambio, los chanchos arrancaron. Lento. Se les aflojaban las rodillas y se caían. Tres se quedaron en el camino. Infarto sentenció más tarde el veterinario.

A la mierda con el negocio, los demás no hubo forma de recuperarlos.
Dieguito lo mejor para el año 2010 y para todos los vagos que reciban éste cuento.

¿Por qué una alambrada en el túnel de vestuario?

29/12/2009

Los días en el Chateau de Mons fueron inolvidables, en el aspecto deportivo las marchas a través de la campiña francesa, muy temprano en la mañana, son experiencias que quedarán para siempre en nuestra retina.

Salvo alguna salida para entrenar en un campo de rugby de algún pueblo cercano, y la disputa de un partido contra nuestro similar de Lourdes, con invitación incluida al partido entre los primeros equipos del Stade Toulousian del virtuoso Didier Codorniu y del local con la figura inconfundible del gran Jean Pierre Garuet, la estadía en el Chateau fue una importante experiencia, donde las relaciones humanas prevalecieron sobre lo estrictamente deportivo.

Como les comente al principio la realización de esta gira fue muy difícil tanto en el aspecto económico como en la organización, ya que debido a los compromisos laborales y familiares muchos integrantes del grupo no pudieron viajar. Hay casos que sobresalen sobre los demás, rescataré dos, el primero, el del Gorito Carvalho un tipo entrañable, muy apreciado por todos a pesar de haber llegado hacia poco tiempo con la banda del Colegio San Agustín, por suerte pudimos disfrutarlo en las posteriores vacaciones, ya sea Brasil, Pinamar o Chile, un personaje para tener en la mesita de luz, lamentablemente su cuerpo nos abandonó hace unos años atrás con toda una vida por delante, aunque siempre estará a nuestro lado con su amplia carcajada y su contagioso buen humor.

El segundo, nada menos que el inigualable Marcos “Peruano” Casani, cuentan los sabios que pudo viajar gracias a que se adentro en las catacumbas de la Policía Federal para recuperar su DNI, ya que en ese momento estaba cumpliendo el servicio militar que tantas veces había pospuesto para terminar la carrera de Derecho, nadie sabe como, pero lo logro, pudo obtener el pasaporte y con Enrique Sola como conductor, rally desde el Departamento de Policía, recogida de maleta y ropa, y para Ezeiza a subir al avión, lamentablemente en el apuro el Gordo no reparo en la necesidad de dejarle comida a su compañero de cuarto, su querido Hámster, con el perdón de los protectores de animales, imagínense lo que encontró al regreso de sus 45 días en Europa.
 
Salvo el Turco Yoma y el Francés Tronismonts, presidente y entrenador, nadie sabia nada de la hazaña del “Peruano”, imagínense cuando al acabar el partido en Lourdes y camino al vestuario, divisamos a lo lejos la figura inconfundible del Gordo, toda la Delegación se confundió en un emotivo abrazo con él, no era para menos, no solo recuperábamos a un jugador importantísimo para el equipo, sino a un ser humano 100% rugby, ideal para compartir todo lo que nos quedaba por delante.

Antes de viajar a nuestro próximo destino, pudimos comprobar que la presencia de 30 incívicos disfrazados de esquiadores, podrían causar escenas de pánico en un exclusivo Centro de Ski situado en el Pirineo Francés, y que nuestro querido Negro Bernie era el autentico séptimo hijo varón, por tanto muchas noches sufrimos la presencia del lobizon de San Miguel en las cercanías del Chateau, aunque hubo denuncias de algunos granjeros Franceses, la desaparición de las ovejas nunca pudieron ser atribuidas a nuestra delegación.

La llegada a Bordeaux, nos sumergía en una autentica Gira de rugby, con el debido respeto a la Santboiana y a Lourdes, la mayoría sentía que ahora comenzaba lo bueno, competir en un rugby de máxima exigencia que en pocas horas comenzaríamos a sufrir.

La previa al partido era tensa, sabíamos que jugábamos contra uno de los mejores equipos de Francia en nuestra categoría, seria una importante batalla de delanteros y para eso estábamos preparados, los 5 de adelante tendríamos muchísimo que trabajar, la llegada del Peruano le daría mas solidez al trabajo de Horacito Cravello y el Zamba Bertoni en la primera línea, junto a mi otro hermano de sangre, Charli Bori o el autentico Miguel Casas, compañero ideal para grandes desafíos, el número 8 mi amigo de toda la vida, el Momo Guitart guiando a los más pequeños pero no menos luchadores, el Rata, Marchelito y Fercho.

Calentamos en el campo sin conocer a nuestro rival, bajamos al vestuario y cuando salimos al campo nos encontramos con el arbitro en el túnel que nos avisa que hay que esperar al contrario, el nerviosismo aumenta pero yo me pregunto porque separan a los dos equipos estas planchas de alambre, sin tiempo a responderme sale el Begles Bordeaux, quedamos los dos equipos en el túnel separados por una alambrada como si estuviéramos en la cancha de Dock Sud, y ahí la respuesta, como si me hubiera leído la mente, el jugador que tenia enfrente me lanza un escupitajo que queda colgando del metal que nos separaba, no tengo reacción ya que me empujan a salir al campo, cuanta adrenalina buscando al agresor, años después gracias a You Tube pude ver una imagen típica de la época en la salida al campo a través de esos túneles, en el ’91 monumental tangana entre el Begles de Moscató y el Toulon de Eric Champ, la imagen de Champ atándose los cordones en el mismo túnel es digna de verse por el descaro con que dicho personaje calienta la situación al limite.

Creo que fue el mejor partido que jugamos como equipo desde que comenzamos nuestra andadura allá por Quinta División, nunca habíamos sido tan equipo como aquella soleada tarde en Bordeaux, éramos una verdadera piña tackleando como enfermos y disputando cada pelota como si fuera la última, es que si el rival que tienes enfrente es mucho más fuerte tanto física como técnicamente, que mejor que pelear hombro con hombro junto a tu mejor amigo, fue conmovedor ver la entrega de 15 hermanos luchando por unos colores y un elefantito en el escudo que tanto sentíamos en el corazón.

La batalla fue durísima y desigual, pero el resultado fue corto, solo un 21 a 6 que para nosotros era una verdadera victoria, fueron pocos puntos en el score final, pero muchos en la nariz de Marchelito, que sufrió la dureza Gala a los pocos minutos de comenzado el partido.

El tercer tiempo fue grandioso y se entablaron muy buenas relaciones entre los dos equipos, de la mano del Capitán Francés, un durísimo tercera línea, terminamos todos disfrutando de la camaradería Francesa en la plaza de la ciudad, donde la cerveza inundo nuestros paladares y las canciones los oídos de los parroquianos.

Otra etapa más del viaje, otro momento más para nuestra memoria, han pasado más de 20 años y aún lo disfruto como si hubiese sido ayer.

Perdidos en la campiña francesa

25/12/2009

Continuando con el relato de este viaje inolvidable en el lejano año ‘87, tocaba cruzar la frontera y comenzar nuestra aventura francesa recorriendo de Sur a Norte este hermoso país. Dejamos atrás España y cruzamos la frontera para encontrarnos la primer ciudad importante, Perpignan, me permito una consideración por mis amigos Catalanes, no cruce ninguna frontera, solo una línea imaginaria que separa la Catalunya Sud de la Catalunya Nord, su capital la casa de los Arlequinados del USAP.

Al pasar por la ciudad recordamos que unos años atrás se habían enfrentado, en una Gira del Plantel Superior, los primeros equipos del USAP y de Hindú, un verdadero choque de trenes, la historia dice que a los 2 minutos de partido el hooker de Hindú, Martín Gontadt, y su par del USAP ya estaban durmiendo en la enfermería producto de sendas trompadas, a partir de ahí pacto de no agresión entre el gigante Invernon y Sandrino Iacchetti, cuantos libros para escribir acerca de las giras de Clubes.

Retomando nuestro viaje, imaginense que todo era nuevo para nosotros, quizás ahora la gente está más viajada y sino internet nos acerca lo que el dinero no puede, de todas maneras la siguiente parada en el pueblo de Auch significaba seguir los pasos de algunos símbolos de Hindú, ya que de la mano de Jacques Fouroux tanto Sandro como Marcos Iacchetti habían jugado en el equipo del pueblo, un verdadero orgullo para nosotros.

Nuestra mayor sorpresa fue que Auch era solamente una parada y que todavía no habíamos llegado a nuestro próximo alojamiento, que decir cuando luego de un importante trayecto a través de la campiña francesa, nos encontramos un Castillo llamado Chateu de Mons, esa seria nuestra morada durante 5 días, parecía un retiro espiritual, que haríamos 30 desenfrenados en ese lapso, muchas cosas…

Este grupo de gente siempre fue muy heterogéneo, desde verdaderos santos como el Capi Ghirlanda, el Vecino Zan o Fercho Olinhaus hasta lo peor que te puede ocurrir como ser humano, convivir 30 días con el Mono Sallas, el Lobo Antuña, Marchelito Martínez o el Rata Del Mastro, que Dios se apiade de nosotros.

Era gente que no respetaba rangos de jerarquía, altura, peso y mucho menos si hablamos de posiciones dentro del campo, por tanto seguramente habrá pocos equipos que piensen siquiera en hacerles una joda a los segundas líneas, pues esta gente no dudo en hacerla, pero todo se agrava cuando el damnificado fue quien escribe!

Bastaron 15 minutos, reparto de habitaciones, entrega de llaves, subo a mi habitación a dejar la valija y mientras me preparo para bajar a una recepción en la bodega del Chateu, la puerta se cierra misteriosamente con llave por fuera!

Que graciosos pienso, pero fuera no se escucha nada ya que era el último que quedaba en el ala más alejada de los lugares concurridos del Castillo, aprovecho y me pego una ducha antes que vuelvan a buscarme.

Me duche, afeite, guarde toda la ropa, prepare la de entrenamiento, la del partido… pero nadie vino, el nerviosismo aumentaba y más al ver la altura que había hasta el suelo desde la ventana de mi habitación, de noche, en el medio de la nada y rodeado de esa neblina típica del invierno en la campiña, me senté en la cama con la mirada en las inmensas cortinas que tapaban las ventanas, creo que fue en ese momento que comienzo a esperar la llegada de Nosferatu.

Pero no, algo debo hacer, lo primero desarmar la cerradura, no quedo nada, pero el sistema de cerrojo continuaba evitando mi libertad, me canse, comienzo a gritar, comienzo a golpear, comienzo a romper, la puerta, mis nudillos… mi mano. La puerta se reía, era doble!!! y es ahí cuando escucho voces, Pache! Pache!, me gritaban, abran! abran hijos de…! respondía yo.

La puerta se abre, la libertad! Y el odio, trompada a Tato, nuestro capitán, me agarran entre varios para calmarme, entre ellos el guía Francés, no lo puedo creer! Pobre cabezón! Bajo desenfrenado al comedor, abro las gigantescas puertas como si fuera Viggo Mortensen en el Señor de los Anillos y me paro frente a una mesa gigante donde toda la delegación había comenzado a cenar, de pie frente a todos refunfuño: al primero que habla lo mato!

Me siento en una punta de la mesa y el silencio es total, salvo para los tres que se reían a escondidas en el otro extremo, es el día de hoy que aún disfrutan de su obra.
Años después de visita en Los Angeles, dos de los instigadores todavía se cruzan responsabilidades con el Rata en Buenos Aires, solo les pido un favor, si por este medio pueden confirmar la autoría ahora que nos estamos poniendo viejos, no sea cosa que desaparezca de la faz de la tierra sin conocer al verdadero culpable.

Fueron varias horas que alimentaron una anécdota que aún perdura en el pensamiento de los que vivimos esa Gira con Torcuato, me imagino que al leer mi blog varios de ustedes también recorren sus recuerdos vividos con amigos en viajes o giras realizadas con sus clubes, esos recuerdos aunque irrepetibles, siempre marcarán nuestra historia junto a una pelota ovalada.

Momentos imborrables gracias a la ovalada

19/12/2009

Luego de unos días con poca inspiración para escribir, un poco producto que la vida también se esta complicando bastante por estas latitudes, me siento frente al teclado para recordar algunos momentos inolvidables que nos brinda el rugby, a través de la posibilidad de viajar con amigos por las diferentes ciudades del mundo.

Nunca tuve oportunidad de viajar con algún Seleccionado, pero si tuve la suerte de hacerlo con Hindú en Juveniles y con el Plantel Superior, me imagino que muchos jugadores de las diferentes Selecciones de nuestro país disfrutaran de momentos inolvidables, sobre todo en aquellos grupos donde muchas veces el factor humano prevalece sobre lo estrictamente deportivo, un ejemplo claro es la mística que acompaño a Los Pumas en el último Mundial, pero nada es comparable a poder hacerlo con todos los amigos con los que creciste en el rugby de tu club.

Esta finalizando el año, y son típicas las cenas de los diferentes equipos o clubes a estas alturas en el Viejo Continente, todavía queda media temporada pero siempre hay lugar para una copita con amigos, por tanto este último sábado tocaba cena con los chicos que entreno en el Barça, los Cadetes o Menores de 17 en Argentina.

Luego de una gran velada nos dirigimos a continuar la noche en Barcelona con los integrantes de Los Exiles, un grupo de gente muy divertida que son protagonistas sobretodo de los sevens playeros del verano, recorrimos diferentes locales de la zona alta de la Ciudad Condal, pero al llegar a uno en especial fue como retroceder 22 años en el tiempo.

Fue increíble, hace 9 años que vivo en Barcelona y nunca había vuelto a estar en el Universal, un bar emblemático de esta hermosa ciudad, la última vez fue allá por el ‘87 en una Gira inolvidable que realizamos con la Menores de 21 de Torcuato, aunque varios integrantes ya éramos parte de la Primera del Hindú Club.

Hasta ese momento había estado en Tucumán, en Mendoza, pero cruzar el charco con esta banda de revolucionarios en otro momento económico difícil de nuestro país (aunque no lo crean), parecía un desafió imposible de concretar… pero lo logramos! y de que manera!

 Con Enrique Solá como consejero y organizador, y con dos personajes inolvidables como entrenador y Presidente de Gira respectivamente, nada menos que el francés Tronimonts y el Turco Yoma, que linda dupla!

Una fría mañana de Febrero aterrizábamos en Barcelona y nos dirigíamos a nuestro Hotel en las Famosas Ramblas, de las que canta Manu Chao en su Rumba de Barcelona.

Dos días después el primer partido, pero hay rugby en España? nos preguntábamos, deben ser muy malos, afirmábamos… hasta que al bajar con los bolsos nos encontramos con el Capitán del Equipo rival, un gigante de pelo enrulado y de color rojo que nos venia a recibir y acompañar al campo, esa presencia tan particular comenzaba a cambiar nuestro estado de relax previo al partido.

Así fue como conocí a Alberto Malo, la figura más emblemática de la época de Oro del rugby español, Capitán en la única presencia de la Madre Patria en un Mundial, el “ladriyo” por lo colorado y duro, apodo aportado por el inefable Serafo Dengra luego de sufrirlo en el Test Match jugado en Mar del Plata, unos meses después de esta gira.

Aún hoy perdura mi amistad con Alberto, con quien comparto cena cada viernes en la Santboiana, mirando al campo donde jugamos ese durísimo partido, y donde en la primera pelota que agarro a escasos metros del ingoal catalán me pone un tackle que me hace perder la pelota, el menisco y el sentido de la vida…

Es en ese momento cuando las palabras de motivación de un entrenador pueden hacerte olvidar el dolor que te esta comiendo el hígado, nunca olvidare esas palabras:
 “Pacheco, no salgas porque nos matan” Que gran motivador era el francés!
 
En ese momento nos enteramos que realmente existía el rugby en España, los delanteros nos mataron, cada scrum íbamos para atrás con rueditas, ganamos gracias a un par de genialidades de Tato Bartolomé y del Mono Sallas, pero que sufrimiento.

A partir de ahí un tercer tiempo inolvidable, con un Chupete Picard Smith transformado en una suerte de Zorzal Criollo, desplegando su repertorio tanguero parado en una silla en la antigua barraca del club decano del rugby español.

Esa noche interminable acabo donde comienza este relato, en el Universal de Barcelona, con sus camareras ataviadas como la banda de Robert Palmer en el video de “addicted to love”, aunque la movida española retumbara en los altavoces.

Eran los 80’, la mejor época para los que tuvimos la suerte de vivirla con veintitantos y rodeados de amigos, disfrutando de unos momentos que solo una pelota ovalada nos puede brindar.

Mi respaldo al Nacional de Clubes

27/11/2009

Hace unos días atrás, navegando por las diferentes paginas de rugby de Argentina, me encontré una noticia que me preocupo, se refería a que la de este año, la número 16, sería la última edición de un torneo que a lo largo de los años dejo inolvidables recuerdos para la gente de Torcuato.

La final de mañana frente al equipo de Duendes de Rosario, sería la sexta que ha jugado Hindú desde que comenzó la historia de este torneo, estadísticamente hablando, los máximos ganadores del torneo son Hindú y SIC con 4 cada uno, y la única final que se perdió fue contra otro histórico de Rosario, el inmenso Jockey de los Baraldi, el Darda del Castillo y el Peto Crexell, una final impresionante jugada en el estadio de Biei en San Miguel, donde a mi entender Pedrito Baraldi se comió la cancha.

Me imagino que las razones que tendrá la UAR para optar por la suspensión de dicho torneo serán netamente económicas, debido a los traslados de las delegaciones a lo largo del país, pero sin meterme en política y menos en economía, creo que la importante difusión que se hacia en los diferentes rincones del país donde viajaban los equipos importantes de Buenos Aires, sumado al crecimiento mediático de los jugadores que compiten con Los Pumas, es algo que no se puede desaprovechar y más teniendo en cuenta lo importante que puede ser para un niño del Norte del país, compartir un momento con Santi Fernandez, Agustín Figuerola o el Negro Comuzzi.

Dejando de lado mi opinión personal respecto a este tema, profundizaré sobre mi experiencia y mis inolvidables recuerdos durante mi etapa como jugador, el primero que me viene a la memoria eran unos cuartos de final del año ’93 que nos tocaba jugar en Tucumán, nada menos que contra el Tucumán Rugby del Cheto Santamarina, Le Fort, el Pato Mesón y Martín Terán.

El tema comenzaba con un poco de polémica, ya que nuestra intención era jugar el sábado y regresar el domingo por la mañana para celebrar el tradicional “Día de la Madre” junto a nuestras progenitoras, la respuesta inmediata era que el compromiso televisivo obligaba a jugar el domingo por la tarde con 45 grados de temperatura! La siguiente del interlocutor que hablaba con Emilito fue clara ¿no están demasiado grandes para festejar el día de la madre?

En fin, a preparar el partido que iba a ser durísimo, en su campo, con una temperatura agobiante y contra el equipo más en forma de la competición. Si mal no recuerdo, los golpes ya me pasan factura, nos juntamos en el club al mediodía para realizar algunos movimientos generales bajo las órdenes de Emilito, luego de almorzar y al subir al bus para llevarnos al aeroparque, unos nubarrones negros presagiaban lo peor. Al llegar a la costanera el diluvio universal ya se había desatado, el viento y el agua nos mantuvo encerrados en la sala de espera con la certeza de que no volábamos ya que se habían suspendido todos los vuelos. Nuestras caras de relax cambiaron radicalmente cuando nos avisan que teníamos que embarcar, como!!

No se imaginan lo que se movía el aparato parado en la pista, yo no lo podía creer, y más cuando al subir veo en la última fila al causante de que seamos el único vuelo que despegaría del aeroparque, era Guido Di Tella, ministro de no sé que, por culpa de una reunión impostergable de este señor nos arriesgábamos a caer en el oscuro Río de La Plata, una locura!!

Yo estaba blanco antes de despegar, ni siquiera la alegría de Ricky Rojas y Martincito Piran con sendos faroles de whisky en la mano antes de despegar, me hicieron relajarme y para peor en el momento final del carreteo una bocanada de aire casi nos tira contra las vías del viejo ferrocarril Belgrano, vi pasar toda mi vida en 2 minutos.

El resto del vuelo fue tranquilo, pero al llegar al Jardín de la República nos encontramos con otro problemita, ya serian las 10 de la noche pero el calor y la humedad eran inaguantables, para colmo la habitación que compartía con Buki Mourin tenía la particularidad de atraer a todos los quirópteros de Tucumán, como si el dueño del Hotel fuera Batman, imagínense sin aire acondicionado y con la ventana abierta, solo faltaba Indiana Jones!!

Finalmente dormimos como pudimos, pero al otro día el sol nos daba un respiro, y la temperatura bajaba de 45 a 42 grados, algo es algo pensamos, luego de comer subimos a un colectivo con asientos de madera, hospitalidad tucumana, y ya comenzamos a pensar en el desafió que teníamos por delante.

Llegamos al club y con mucho tiempo de antelación al partido, ya se vivía un ambiente especial para la gente de Tucumán, a eso me refería en el comienzo de la nota, la presencia de jugadores de Buenos Aires ya significaba un evento deportivo y social de gran nivel y al margen de que no estaban ni el Pato Noriega ni Gonzalo Quesada, la presencia de Nico Fernández, los Amaya y de Carlitos Wagner atraía a los más pequeños, quienes nos acompañaron durante todo el calentamiento en un campo auxiliar. Fue un gran partido, con un marco de público espectacular, fuimos a remolque durante la mayor parte del partido pero un try de Carlitos a 4 minutos del final, les puso el miedo en el cuerpo a los tucumanos, que gracias a una genialidad de Martín Terán definieron con un gran try de Fernández Bravo que sentencio el resultado.

Al año siguiente jugué mi último partido en un Nacional, logrando mi último try en primera (no tengo muchos), fue durante la inolvidable visita al Centro de Cazadores de Posadas en la Provincia de Misiones, creo que ese es el espíritu que se debe reflotar del Nacional de Clubes la difusión del rugby por todas las latitudes, el cariño y la hospitalidad que nos brindo esta gente es uno de los recuerdos imborrables que guardo de este deporte.

Salvo el caso del Pato y del Alemán Grotte, que estaban con Los Pumas en Sudáfrica, viajamos todos, el orgullo que sentía esta gente de poder enfrentar a tantos jugadores de renombre se les veía en las caras, y nos lo pusieron difícil en los primeros minutos con un batallador pack que nos marcó 2 ensayos de maul, de todas maneras el resultado fue anecdótico, pero la experiencia para ambos clubes fue totalmente positiva.
 
Espero que la final de mañana no sea la última de este torneo y que el comentario que leí hace unos días, solo quede en eso, un simple comentario, es importante que los recuerdos de los viajes, giras y cada momento que tuvimos la suerte de compartir como hombres de rugby los sigamos recordando y transmitiendo a los más chicos, ese tesoro que guardamos en nuestra memoria tiene un valor realmente incalculable.

Un pequeño homenaje para quienes están siempre a nuestro lado

25/11/2009

Muchas veces hablamos de todas las personas que nos acompañan en nuestro crecimiento como jugador y continúan luego en las etapas como entrenadores o directivos. Esta claro que el rol que cumplen las mujeres en la vida de un hombre de rugby es incomparable, desde que somos muy jóvenes compartiendo momentos inenarrables con otros 25 gorilas que no se pueden mantener en pie, hasta ya estando casados y esperándonos para salir a cenar o al cine, decidimos un pequeño cambio de planes como seria un asado para 50 o más en mi casa sin aviso previo y con la gente en la puerta cargando carne y bebidas para abastecer a todo el Norte de la Provincia de Buenos Aires.

Los que vivimos esto como parte de la vida, solemos manejarnos con códigos, otorgándoles las diferentes posiciones del juego de acuerdo a la persona a la cual nos referimos, un ejemplo puede ser el de Marcos Casani que se encontró con un amigo antes de viajar a Uruguay para una boda, él no iba a la boda de un nombre o una persona normal, el iba a la boda de un “Segunda línea”…

En mi caso yo lo puntualizo de acuerdo al carácter, la entrega y el respaldo que recibo de esta persona, y cuando me refiero a mi esposa Gala no puedo menos que sentirla como una verdadera “Segunda línea”. Desde el momento que comenzamos a salir ella supo que no se trataba de un deporte como cualquier otro, estábamos hablando de algo muy especial, que a lo largo de nuestra historia juntos le daría algunos sinsabores, como el sucedido luego de estar a mi lado, día y noche, durante varios meses enfrentando la agonía de mi padre, 15 días luego del funeral, acepté la invitación de Emilito Domínguez y todos mis compañeros para que me sume a la Gira a Europa del año ‘93. Fueron 30 días durísimos para ella, pero inmediatamente comprendió el gesto de 50 hombres de rugby, que sabiendo el golpe que había recibido se unieron para ayudarme a salir de una situación completamente adversa que nos da la vida.

A pesar de conocer poco de nuestro deporte, la amistad de la Gorda Fernández Miranda, Ana Ostiglia, Pati Serrano o Marichu Iacchetti poco a poco la fue instruyendo, no solo en el aspecto técnico, sino también en una filosofía de vida que la ha transformado en una verdadera fanática de los valores de nuestro deporte.

Este grupo de mujeres, de las cuales hay muchísimas más y lamento no poder nombrarlas a todas, han estado siempre junto a sus hijos, maridos, hijos de amigos, respaldándolos en los momentos difíciles y disfrutando junto a ellos de tantas alegrías vividas a lo largo de nuestra historia.

Lamentablemente la pasión y el compromiso por el club que sentimos los que vivimos desde muy chicos en el rugby de Argentina, es difícil de equipararlo con lo que se vive aquí en España.

Pero aunque parezca increíble, hay algo que si se mantiene, y es la presencia femenina siempre junto a los que día a día trabajan, sufren y luchan para que este gran deporte sea finalmente reconocido. Hay dos casos para resaltar, uno es la esposa del Presidente de la Santboiana, Montse, siempre atendiendo con una sonrisa desinteresada a todo aquel que se acerque al Estadio Baldiri Aleu para ver algún partido o aunque sea para saborear una sabrosa paella. A 30 km de allí otra esposa y madre ejemplar, Ondina, esposa del Presidente del RC Sitges, impulsora de la creación del Equipo Femenino del Club y quien no duda en servir el tercer tiempo a 40 hambrientos adolescentes o de ofrecer su coche y su tiempo para el traslado de algún equipo hacia cualquier rincón de Catalunya.

Junto a ellas nombraré a algunas más, entre jugadoras, madres, esposas y amigas como Nuria Badia, Magda Serrano, Nuria Martínez, Paz García, Yolanda Corbacho, Noemí del Portillo, Susana Lobera, Pilar del Val, Susana García, etc.

Que hubiera sido de nosotros sin estas gladiadoras al lado, aguantando el mal humor por una derrota, las largas convalecencias por una cirugía o las noches en vela esperándonos luego de un viaje o de un tercer tiempo demasiado largo.

Va para ellas este pequeño homenaje, tomándome la licencia para cambiar una frase histórica y adaptarla a muestra filosofía, al lado de un hombre de rugby siempre habrá una mujer de rugby… gracias por todo!